ARTÍCULO

Cacao, vulnerabilidad y resistencia: voces de familias tabasqueñas

Héctor José Martínez Arboleya. Nélyda Solana Villanueva.

Cacao, vulnerabilidad y resistencia: voces de familias tabasqueñas


Resumen


El sector cacaotero de Tabasco enfrenta una crisis estructural de más de dos décadas, agudizada por la globalización, la volatilidad de precios y fenómenos climáticos. Desde el enfoque de Medios de Vida Sostenibles (MVS), este trabajo estudió la vulnerabilidad y las estrategias de sustentabilidad de cuatro hogares productores de cacao orgánico certificado en las rancherías Plátano 1era. y 2da. Secc., Cunduacán, Tabasco. Se emplearon métodos cualitativos —diagnóstico participativo del bienestar, entrevistas semi-estructuradas y relatos de vida— con 28 productores (14 mujeres y 14 hombres). Los cuatro casos representan los distintos estratos socioeconómicos identificados en la comunidad. Los hallazgos muestran que los capitales financiero y natural son los más impactados por crisis, choques y tensiones, mientras que los capitales humano y social son los que posibilitan la recuperación. Las estrategias detectadas incluyen: diversificación de cultivos e ingresos, agricultura de semi-subsistencia, restricción del consumo, migración y fortalecimiento de redes sociales. Se concluye que la heterogeneidad socioeconómica de los hogares cacaoteros exige políticas de desarrollo diferenciadas y participativas.


Palabras clave: Medios de vida sostenibles, hogares cacaoteros, Tabasco


Abstract


The cacao sector in Tabasco has been in structural crisis for over two decades, worsened by globalization, price volatility, and climatic events. Using the Sustainable Livelihoods Framework (SLF), this study examined the vulnerability and sustainability strategies of four certified organic cacao-producing households in the communities of Plátano 1era. and 2da. Secc., Cunduacán, Tabasco. Qualitative methods were used—participatory well-being assessment, semi-structured interviews, and life stories—with 28 producers (14 women, 14 men). The four cases represent the different socioeconomic strata identified in the community. Findings show that financial and natural capital are most affected by crises, shocks, and stresses, while human and social capital enable recovery. Detected strategies 

include: crop and income diversification, semi-subsistence farming, consumption restriction, migration, and social network strengthening. It is concluded that the socioeconomic heterogeneity of cacao-producing households requires differentiated and participatory development policies.


Keywords: Sustainable livelihoods, cacao households, Tabasco


Introducción


La industria mundial del chocolate es multimillonaria: en México, en 2022, el intercambio comercial total fue de 1,034 millones de dólares (Data México, 2023). No obstante, el negocio es profundamente asimétrico: unas pocas corporaciones del norte global controlan la venta de chocolate mientras que los productores del sur proveen el cacao bajo condiciones cada vez más adversas. En este contexto, las políticas públicas han buscado insertar a campesinos en complejos mercados globales sin tomar en cuenta sus realidades (Lizama y Bugarin, 2015; Vidal-Focil, 2017). La globalización contemporánea ha modificado sustancialmente la vida rural (Robinson, 2018), generando entornos de desigualdad que demandan mayor intervención estatal (Langan y Price, 2020). En Tabasco, principal productor de cacao a nivel nacional, la actividad cacaotera ejemplifica cómo estas 

transformaciones han vulnerado los medios de vida de los hogares menos favorecidos (Martínez Arboleya y Galmiche-Tejeda, 2021). En este trabajo, dicha problemática se aborda desde el enfoque de Medios de Vida Sostenibles (MVS) (Natarajan et al., 2022; 

Karki, 2021), el cual establece que un medio de vida es sostenible cuando puede enfrentar crisis, tensiones y choques (por ejemplo, sequías, inflaciones, crisis de seguridad, etc.), recuperarse de ellos y mantener o mejorar sus capacidades y activos —humano, social, físico, financiero y natural— para las generaciones futuras (Chambers y Conway, 1991). 


Estudios previos documentan que la edad, escolaridad, tamaño del hogar, capital social, área cultivada y tipo de tenencia de la tierra son factores determinantes de la vulnerabilidad de los hogares cacaoteros (Oyekale, 2012; Longe y Oyekale, 2013; Peprah, 2015). El 

enfoque MVS ya ha sido aplicado en otros sectores productivos de Tabasco con resultados relevantes (Galmiche-Tejeda, Solana-Villanueva y Martínez Arboleya, 2021).


El objetivo de este trabajo fue identificar los medios de vida de las familias productoras de cacao orgánico y conocer las principales estrategias utilizadas para su sostenibilidad, a través de cuatro relatos de vida que ejemplifican la heterogeneidad socioeconómica de la comunidad en el estado de Tabasco.


Materiales y Métodos


El trabajo se realizó en las rancherías Plátano 1era. y 2da. Secc., municipio de Cunduacán, Tabasco. Según el censo de 2020, ambas localidades suman aproximadamente 992 habitantes (INEGI, 2020b) y presentan un grado de rezago social ‘muy bajo’ (CONEVAL, s.f.). La unidad de análisis fueron los hogares productores de cacao orgánico; en total participaron 28 productores, 14 hombres y 14 mujeres.


Se utilizó el método de estudio de caso (Yin, 1994) con enfoque biográfico, específicamente la técnica de relatos de vida (Cornejo, Mendoza y Rojas, 2008). La recolección de datos 

incluyó: (a) un Diagnóstico Participativo del Bienestar (DPB) con cuatro informantes clave que clasificaron a las 28 familias en dos estratos socioeconómicos —’en mejores condiciones’ y ‘en peores condiciones’—; y (b) entrevistas semi-estructuradas grabadas y transcritas a profundidad, con un guión orientado a identificar choques, estrategias de recuperación, tiempos de recuperación y resultados de dichas estrategias.

A partir del DPB se seleccionaron intencionalmente cuatro estudios de caso para este trabajo: dos en el estrato alto y dos en el bajo, con representación de género equilibrada (dos hombres y dos mujeres titulares). Los relatos fueron sometidos a análisis de contenido temático orientado por las categorías del marco MVS: capitales de vida, contexto de vulnerabilidad y estrategias.


Resultados


Caso 1. El valor de privilegiar lo espiritual sobre lo material. Heriberto González y Natalia Domínguez (nombres ficticios), de 76 y 67 años, pertenecen al estrato socioeconómico bajo. Su principal choque fue el paso de los huracanes Opal y Roxanne en 1995, que destruyó su plantación de papaya. “el papayal estaba cargadito, hay mi Dios, no sirvieron 

las sangraderas (drenes), ni nada. El hombre lleva golpes en la vida...(pasaron los Huracanes), me acosté rico y amanecí pobre”. Don Heriberto

Para recuperarse, el hogar recurrió al endeudamiento con familiares —cediendo tierras de alto valor comercial a su hijo mayor— y abandonó definitivamente los monocultivos anuales, 

reforzando la diversificación cacaotera. En 2005, un accidente vial generó una nueva crisis financiera cubierta parcialmente mediante las cajas de ahorro locales, surgidas como respuesta comunitaria a las limitaciones del crédito bancario tras los huracanes de 1995.

“Si yo trabajo con (solicito un préstamo a) un banco, día que te pasas, día que gana dinero el banco, sin embargo, mis amigos de la caja de ahorro, no serían capaces de hacerlo, y yo algún día les pagaré, además no hay que hacer tanto papeleo y para alguien que no fue a la escuela como yo, eso es bueno” Don Heriberto. El capital social y la cosmovisión de don Heriberto —que desestima la acumulación material— resultaron ser activos clave para mantener la cohesión familiar y resistir la presión de venta de tierras. La parcela diversificada de doña Natalia (cacao orgánico, plátano, milpa, ganadería y animales de traspatio) demostró mayor resiliencia frente a los choques. Los capitales humano y social —especialmente el trabajo de hijos y redes informales de crédito— permitieron la recuperación gradual pese al deterioro del capital financiero.


Caso 2. La importancia de la inversión en el capital social. Miguel Gutiérrez y Luisa Ramírez, de 68 y alrededor de 60 años, pertenecen al estrato socioeconómico alto. La jubilación de PEMEX de don Miguel provee ingresos constantes que desacoplan su bienestar de la volatilidad del precio del cacao. Durante la crisis de precios de mediados de los noventa, cuando el kilo llegó a valer 1.60 pesos, don Miguel pudo conservar su plantación gracias a sus otros ingresos, a diferencia de vecinos que derribaron sus cacaotales para convertirlos en pasturas. El capital social de don Miguel —construido durante décadas en la Asociación Cacaotera, en organizaciones de jubilados y en la vida comunitaria— le abrió acceso a capacitación en Honduras para el manejo de la moniliasis (enfermedad del cacao) y le permitió obtener préstamos sin intereses de su red de confianza. Las enfermedades propias limitaron parcialmente el trabajo en la finca, que se compensa con la contratación permanente 

de mano de obra. La escasez creciente de jornaleros por migración se perfilaba ya como una tensión emergente. “yo no sé como le hago, no sé, pero yo mantengo mis plantas limpias1. Ahorita que me agarró un poco esto, porque ya le digo que no hay gente, toda la gente que había por aquí, pues muchos han emigrado, aquí Rafaela sus hijos están en el norte (Estados Unidos), otros muchachos que trabajaban conmigo están en el norte, están allá”. Don Miguel. El estilo de vida frugal y la seguridad social de PEMEX redujeron la exposición del hogar al riesgo financiero ante choques 

de salud.


Caso 3. La frugalidad como opción de vida más sustentable.

María Pérez y Andrés Suárez, de 47 y 50 años, pertenecen al estrato alto por la posición de liderazgo comunitario de doña María, quien ha gestionado apoyos de emergencia, infraestructura y programas municipales. Los huracanes de 1995 destruyeron su cultivo de papaya, experiencia que los llevó a no depender de un solo cultivo anual. Su parcela combina cacao orgánico, plátano, especies frutales y forestales, milpa, animales de traspatio y un taller de costura de doña María, constituyendo un sistema diversificado de ingresos.“...nosotros casi nunca hemos dependido del cacao, es que ya ves que hay plátano también, se vendía el platanito y se compraban las cositas...lo que pasa es que 

el cacao es más egoísta, cada ocho días te da pero te da poco, pero ahí ya te armaste para la carne y otras cosas, los granos básicos, y es que en el plátano se maneja un precio como más estable, que no baja, al contrario, se mantiene estable o sube un poquito, pero no baja, entonces eso ayuda a la economía familiar, porque ya con eso compro el arroz, el azúcar, la carne”. Doña María. La familia pequeña (cuatro personas) permite estirar los recursos: “nosotros no somos una familia largota” (Don Andrés). 

La restricción voluntaria del consumo y la administración cuidadosa de los recursos resultaron estrategias centrales de resiliencia. El choque más devastador fue la muerte prematura del hermano de María por presunta enfermedad de Chagas, lo que generó gastos médicos no cubiertos por el Seguro Popular y dejó a su familia dependiente del apoyo de los Pérez-Suárez. 

Las redes sociales tejidas por el activismo de doña María fueron fundamentales para enfrentar esta crisis. Los ingresos extra finca —tienda de abarrotes y costura— y las 

remesas de un sobrino complementaron los ingresos cacaoteros. 


Caso 4. La vulnerabilidad de los más pobres.

Rafael Gómez y Gertrudis Solís pertenecen al estrato socioeconómico bajo. Don Rafael no sabe leer ni escribir y depende de jornales, del trabajo en la planta beneficiadora de cacao y, desde hace cinco años, de una hectárea de cacaotal heredada de su padre. Los huracanes de 1995 destruyeron su papaya y la sequía de 1998 paralizó toda actividad agrícola, llevándolo al extremo de intercambiar trabajo por alimentos con vecinos.“Se las vio uno duro cuando no hay cosecha, ni de plátano ni nada...Cuando fue la seca, durísima que fue, todo se murió, aquí se murió todo. Ahí lo que hacíamos es que buscábamos una que otra matita (planta de cacao) que quedara ahí, porque como las mató el sol con la resequedad, ahí nos andábamos ahí. Ahí nos decía el compañero: anda ayúdame, te voy a dar maíz, y ahí íbamos a trabajar por maíz. Nos daban un saco y medio. Porque 

a veces el otro como siembra en los bajos, esta la tierra más húmeda. Los que siembran en los altos se les muere. Y hay veces que el compañero no tiene ni para pagar un jornal, se las ven duras también ellos, es que no hay cosecha, por la resequedad...pues aquí había veces que nos llamaban para tirarnos al sol (trabajar al jornal en el sol), anda mañana, te voy a dar unos dos días aunque sea. Con dos días, ya da uno aunque sea la cooperación 

de los chamacos de la escuela” Don Rafael. 


Las condiciones laborales en la planta beneficiadora son extenuantes: jornadas de doce horas en calor intenso, sin seguridad social ni protección ante accidentes. Don Rafael realiza doble jornada —planta por la mañana y cacaotal por la tarde— logrando mantener su plantación en buen estado pese a la infección de Moniliasis (enfermedad del cacao), siguiendo las recomendaciones técnicas del gobierno estatal. La diversificación con animales de traspatio (pavos, gallinas, patos y cerdo), milpa y frijol es la principal red de seguridad alimentaria de la familia, especialmente durante los cinco meses de inactividad 

de la planta. Los robos de aves y la falta de acceso a crédito formal limitan severamente su capacidad de acumulación. Las remesas de cuatro hijos migrantes en Cozumel (500-1,000 pesos mensuales) constituyen el sostén financiero más estable del hogar.


Discusión

Los cuatro relatos confirman que los hogares cacaoteros de Cunduacán enfrentan contextos de vulnerabilidad complejos y diferenciados, determinados tanto por factores globales —volatilidad de precios, globalización agroalimentaria (Robinson, 2018)— como por choques locales: fenómenos meteorológicos, enfermedades del cultivo y deterioro de la salud de los productores. Este patrón es consistente con lo documentado en otras regiones cacaoteras del mundo, donde la edad, el capital social, el área cultivada y la diversificación son factores clave de vulnerabilidad y resiliencia (Oyekale, 2012; Peprah, 2015).

Un hallazgo central es que los capitales financiero y natural son los más impactados por los choques, mientras que los capitales humano y social actúan como amortiguadores y motores de recuperación. Los hogares con mayor capital social —como los casos 2 y 3— accedieron a préstamos sin intereses, capacitación técnica y redes de apoyo comunitario que mitigaron los efectos de las crisis. Esto coincide con procesos observados en otras regiones rurales de México (Hoogesteger y Rivara, 2021) y el mundo (Bryceson, 2019).

La diversificación de ingresos y cultivos emerge como la estrategia de resiliencia más transversal. Los hogares que dependían de un solo cultivo anual (papaya) no resistieron los choques climáticos, mientras que los sistemas agroforestales diversificados con cacao demostraron mayor capacidad adaptativa. Las cajas de ahorro locales —surgidas como respuesta comunitaria a la exclusión financiera— ilustran la capacidad de innovación 

institucional de los propios productores. La migración, aunque representa una pérdida de mano de obra, funciona como válvula de escape y fuente de remesas para los hogares más pobres. Es notable que la política de reconversión al cacao orgánico certificado no satisfizo las expectativas de los productores en cuanto a sobreprecios, lo que evidencia una brecha entre el diseño institucional de programas de desarrollo y la realidad heterogénea de los hogares cacaoteros. Las intervenciones de arriba hacia abajo sin considerar la diferenciación socioeconómica resultan ineficaces (Langan y Price, 2020).


Conclusiones


Los hogares productores de cacao orgánico en las rancherías Plátano 1era. y 2da. Secc., Cunduacán, Tabasco, conforman un grupo diverso y desigual en cuanto al acceso a recursos en donde los menos favorecidos son más vulnerables y tienen menores posibilidades de recuperación rápida ante eventos externos que los impactan como podría ser una sequía. Los capitales humano y social son los pilares que sostienen la capacidad de 

recuperación o resiliencia de los hogares, mientras que el capital financiero y el natural son los más vulnerables ante crisis, choques y tensiones.


La crisis cacaotera en Tabasco no implica la desaparición inminente de la actividad, ya que los productores incorporan nuevas estrategias —reinversión de ingresos que obtienen fuera de la finca, cajas de ahorro, diversificación, es decir incorporación de otros cultivos— para mantener la sostenibilidad del cacao. 

Sin embargo, el proceso de búsqueda de nuevos activos puede comprometer bienes ambientales, culturales y sociales valiosos para la comunidad en general.


El marco de Medios de Vida Sostenibles es una herramienta de diagnóstico pertinente para el diseño de políticas de desarrollo rural en Tabasco. Su aplicación requiere que investigadores y tomadores de decisiones adopten enfoques participativos que reconozcan la complejidad y heterogeneidad de los hogares cacaoteros, involucrando a los productores y productoras en el diseño, implementación y evaluación de las intervenciones públicas.


Referencias


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