ARTÍCULO

Etiquetados frontales de advertencia sobre alimentos y bebidas embotelladas: análisis en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua

Edel Omar Montoya Maldonado Claudia Sáenz Vota Javier Martínez Morales

Etiquetados frontales de advertencia sobre alimentos y bebidas embotelladas: análisis en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua


Resumen 


El siguiente trabajo tiene como objetivo estudiar el efecto que 

ha tenido los sellos de advertencia frontal en alimentos y bebidas embotelladas propuestos por la Secretaría de la Salud en el año 2019. Para ello se levantó una encuesta a 495 personas dentro de su hogar, cara a cara, en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua. Las preguntas están basadas en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ENSANUT 2019. Los principales resultados muestran que el 92% de la muestra respondió que sabe que los empacados y bebidas embotelladas tienen contenido nutrimental. Sin embargo, el 41% de los encuestados no pudo determinar el producto menos saludable a pesar de ver los cinco sellos en el producto. Se concluye que la política pública ha funcionado, pero más en el corto plazo que en el mediano o largo plazo. 

Palabras clave: etiquetados, sellos, política pública. 


Abstract


The following work has the objective of studying the effect of the frontal warning seals on bottled food and beverages proposed by the Secretary of Health in the year 2019. For this purpose, a survey was made to 495 people in their homes, face to face, in the city of Parral, Chihuahua. The questions are based on the National Health and Nutrition Survey ENSANUT 2019. The main results show that 92% of the sample responded that they know that packaged and bottled beverages have nutritional content. However, 41% of respondents could not determine the least healthy product despite seeing the five seals on the 

product. It is concluded that the public policy has worked, but more in the short term than in the medium or long term. Key Words: Obesity, stamps, public policy. 


Introducción


Las familias mexicanas incluyen en sus dietas diarias productos empaquetados y bebidas embotelladas que les facilitan la vida por el rápido acceso que se tiene a estos productos. En la mayoría de los casos el consumo se traspasa a las cadenas comerciales, de renombre internacional, que elaboran productos en tiempos cortos con materias primas ultraprocesadas y a un bajo costo, o en la compra de snacks para niños y jóvenes 

como lo son pasteles, bebidas azucaradas o frituras. 

Como resultado, el sobrepeso es considerado como una enfermadad determinada por la acumulación excesiva de grasa. Por otra parte, la obesidad es definida como una enfermedad crónica que puede ser perjudicial para la salud, es un problema médico que aumenta el riesgo para el desarrollo de otras enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiacas, presión arterial alta, colesterol alto, apnea del sueño, ciertos tipos de cáncer, enfermedades hepáticas, entre otras (Orgnización Mundial de la Salud,OMS, s.f.)

Es por ello que el Gobierno Federal de México, a través de la Secretaría de Salud, se propuso como política pública el etiquetado frontal de advertencia de alimentos y bebidas, el cual entró oficialmente en vigor el 1 de octubre de 2020, después de más de un año de trabajo de las autoridades de salud y economía, con la participación de expertos pertenecientes al área de Nutrición de UNICEF. Esta política se sustenta y complementa con la Norma Oficial Mexicana 051 (NOM-051) que modificó el etiquetado de Guías Diarias de Alimentación (GDA). Básicamente, se focalizó en advertir los contenidos, en alimentos empaquetados y bebidas embotelladas, sobre el exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio. 

La política pública de los etiquetados frontales busca impactar en la decisión de compra de los consumidores, disminuir los costos de atención de la obesidad, lograr reformulaciones saludables de los productos con altos grados calóricos y disminuir la exposición de la publicidad dirigida a la infancia con productos no saludables (Munguía et al., 2021). 

Por tanto, este artículo de investigación tiene como objetivo analizar la política pública del efecto que han tenido los etiquetados o sellos en alimentos y bebidas embotelladas en 

los consumidores de la localidad de Hidalgo del Parral, Chihuahua, durante el periodo del 2023. 

Contexto de los etiquetados frontales de alimentos y bebidas 

De acuerdo con Pineda (2024) un incremento de consumo de alimentos y bebidas azucadas ha dado como resultado que un 65% de los individuos que ingieren este tipo de productos no logrará reducir los límites que recomienda la OMS, es decir, que del 10% pasara a un 5% de tal forma, que se pudiera controlar, pero sobre todo prevenir el exceso de estos alimentos.

En cuanto a las acciones que ha tomado el gobierno federal para atender esta problemática, se han ido estableciendo impuestos económicos a los alimentos y bebidas que contienen azúcar de alto nivel de densidad calórica. Por otro lado, el mismo autor menciona que se ha buscado, de cierta forma, nuevas formas de venta de alimentos y bebidas en las escuelas primarias, así como quitar los personajes de ciertas cajas de cereales que se vuelven atractivos para los menores, esta prohibición ha llevado a la emisión de nuevas “Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la Población Mexicana 2023, además de una nueva Ley para Escuelas Saludables y una Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible 2024” (Nonato, 2024), La Organización Panamericana de la Salud (s.f) menciona que el exceso de consumo de grasas, sodio y azúcares se relaciona directamente con personas que tienen problemas de obesidad o sobrepeso, enfermedades cardiovasculares, cerebrales, renales, así como, hipertensión arterial y diabetes y esto no es más que el resultado del consumo excesivo de fácil acceso a productos procesados y ultraprocesados que dan como resultado un 

problema de salud pública. 

Si bien, desde el 2005 se utiliza el etiquetado frontal de guías diarias de alimentación, no fue hasta el 2020, cuando la Secretaría de Salud emitió un etiquetado mucho más sencillo y fácil de entender para el consumo de productos y bebidas que exceden los valores normales de consumo a través de cinco sellos de advertencia en forma octagonal (ver figura 1). 

Con base en la misma secretaría, los beneficios permitirán tomar mejores decisiones de consumo si es sano o no. Además, informa de manera simple, rápida y sobre todo avalada con datos verídicos sobre los componentes o nutrimentos; ayuda a comparar entre diferentes productos similares o parecidos y, finalmente, trae una advertencia sobre el consumo de sus ingredientes críticos, estos últimos se definen como aquellos que su demasia puede llevarnos a problemas de enfermedades crónicas. 


Causas de una mala alimentación: el sobrepeso y la obesidad

En las últimas décadas la obesidad y el sobrepeso a nivel mundial ha ido en aumento, sobre todo en niños y adolescentes lo que causa muertes prematuras y problemas en la edad adulta. México ocupa el primer lugar en obesidad infantil. Esto ha despertado un especial interés, llevando a cabo estudios e investigaciones encaminadas a analizar el comportamiento de la obesidad y el sobrepeso entre los niños, adolescentes y personas mayores a 20 años, así como a realizar comparativas entre entidades federativas, 

buscando en todo momento establecer estrategias y políticas públicas eficaces para atacar este problema de salud pública. 

Según Villegas-Sepúlveda et al. (2016) los factores que favorecen el desarrollo de obesidad en niños y adolescentes, son el consumo de dietas con alto contenido calórico y la falta de actividad física. Sin embargo, también existen otros factores que son éticos, genéticos y socioambientales. 

Un estudio realizado por López-Alonso et al. (2016) y utilizando un promedio de 8.8 años de edad, econtratron que el 39% de los escolares tenían sobrepeso y obesidad, 9.6% desnutrición leve, 2% nutrición moderada y 9% desnutrición severa, presentando un pobre desempeño en las pruebas físicas, lo que puede indicar los posibles riesgos inmediatos de salud para los niños con exceso de peso. Dentro de la dieta con alto contenido calórico o grasas saturadas se encuentran los alimentos chatarra que se consumen de forma compulsiva, siendo un 26% de consumo adicional a lo que se consume dentro de casa y aprovechando su bajo costo. 

Shamah-Levy, et al (2024) afirman que ha existido una persistencia en niñas y niños, así como en adolescentes, en el sobrepeso y la obesidad en alrededor del 36.5 y 40.4% respectivamente. Las causas se basan principalmente en el índice de masa corporal de los padres, esto es, el sobrepeso o la obesidad de la madre o el padre determinan el consumo de frutas y verduras en los niños y adolescentes; otro resultado relevante que determina estos problemas es la de vivir en zonas urbanas y pertenecer al tercer quartil más alto en términos socioeconómicos. 

De igual manera, la inclusión de ambos padres a la vida laboral ha causado la modificación de los hábitos alimenticios en la familia, la escasa disposición de frutas y verduras, el consumo de televisión o computadoras por más de dos horas, aumentando la inactividad física, dando como resultado el riesgo de dos veces más la aparición de obesidad en niños y adolescentes (Trejo, et al, 2012). 

Como se ha mencionado, la obesidad en niños y adolescentes y adultos es un problema de salud pública, de hecho, en los últimos seis años, ha aumentado no solo en el estado de Chihuahua sino también de forma significativa en el norte del país. Se dice que ha relacionándolo con la actividad física y los hábitos alimentarios (Villegas, et al 2016), así como la condición física (definida como la relación entre el peso, la masa muscular y la buena alimentación, Esneca Business School, 16 de mayo de 2022) representa un indicador relevante en la salud en los niños. 

En el Estado de Chihuahua, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (ENSANUT) determinó que el porcentaje de población de 5 a 11 años con sobre peso y obesidad alcanzaba el 37.2% mientras que a nivel nacional alcanzó el 35.5%, por otra parte en cuanto a la población de 12 a 19 años llegó a un 36.6% para Chihuahua y un 38.5% a nivel nacional, por último la población de 20 años y más se obtuvo un indicador de 76.9%, mientras que a nivel nacional solo se alcanzó un 36.1%, es decir más doble, lo que da como resultado la urgencia de aplicar estrategias estatales, como aquellas que permean en la 

población por estrato de edad y municipio. En el interior del estado, la ENSANUT encontró que el porcentaje de población de 20 años y más con obesidad fue Cuauhtémoc con 36%, Hidalgo del Parral con 38%, Chihuahua con 39.3%, Delicias con 41.6% y Ciudad Juárez con 42.4%.

Chávez et al., (2024) mencionan que existe una relación directa entre aquellas zonas donde se concentra la población escolar y los mayores índices de sobrepeso y obesidad; sin embargo, estas se diluyen a lo largo de la geografía municipal, siendo de mayor prevalencia las zonas más pobladas, alejadas de las áreas rurales, teniendo como factores de alta influencia las condiciones sociales y demográficas y especificamente, en el caso de la ciudad de Chihuahua se encontró que existe una prevalencia general de 25% de sobrepeso y 21% de obesidad. 

De lo anterior, surge la política pública sobre etiquetados frontales que permiten una mayor visión de advertencia para tomar mejores decisiones de consumo. Estudios como los de 

Contreras-Manzano, et al., (2024) han evidenciado que el etiquetado frontal de advertencia ha tenido un efecto positivo en la reducción de alimentos procesados y bebidas embotelladas, de hecho, el 38.7% y 44.8% de los jóvenes y adultos, respectivamente, así lo declararon. 

Una investigación llevada a cabo en Chile demostró que los etiquetados frontales han permitido a los consumidores tomar mejores de decisiones de compra, ya que al observar dichos etiquetados consultan también las GDA, lo que implica una compra más eficiente (Cea, Vargas y Pontarelli, 2019). Es por ello que esta investigación indaga el efecto de los sellos frontales en la toma de decisiones de consumo para niños y adultos. 

De hecho, Jauregui, et al (2020) evidencian, a través de una simulación de compra en línea que los sellos frontales tienen un efecto positivo en la compra de productos saludables y tomas decisiones más ágiles que el etiquetado nutrimental (GDA). 

Sin embargo, este mismo estudio mostró que las personas con bajos niveles de escolaridad, de ingresos y de conocimientos de nutrición no tuvieron un efecto igual entre estos consumidores. 


Materiales y métodos 


Para generar la base de datos se aplicó una encuesta aplicada dentro de los hogares de la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua, en los meses de abril y mayo de 2024. Dicha encuesta está basada en las preguntas del cuestionario de etiquetado frontal de alimentos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, 2019) publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública. Se entrevistó a personas de 18 años o más pertenecientes al hogar. El levantamiento de la encuesta se basó en un muestreo aleatorio simple basado en la siguiente fórmula: 


Donde:

n= Tamaño de la muestra 

z= Nivel de Confianza = 95% 

N= Población = 36838

p= Probabilidad a favor = 0.5

q= Probabilidad en contra = 0.5 

e= Error de estimación = 0.044

Aplicando los datos, se obtuvo el siguiente resultado: 


La cual se ajustó a 495 encuestas. 


Resultados 


Del total de entrevistados, el 42% corresponde a mujeres, el 57% a hombres y el resto no definieron su sexo; la edad promedio fue de 34, el 47% fueron jefes de hogar, la escolaridad promedio fue nivel de bachillerato, mientras el ingreso promedio mensual fue de $10,500.00 pesos. Finalmente, el 40.12% dijo estar casado, el 50.3% soltero y el 9.6% otro tipo de condición. 

El 92% de los encuestados confirmó conocer el contenido nutrimental en allmentos procesados y bebidas embotelladas, mientras que cerca del 98% supo que estos productos 

presentan sellos frontales de advertencia, los cuales están basados en la figura 2. Es importante mencionar que, casi el 91% respondió haber visto los sellos de advertencia en el empaque de alimentos y bebidas procesadas. 

Para ver el efecto de los sellos de advertencia, se dividió a la muestra en dos grupos; al grupo A se le mostraban imágenes que no contenían ninguna advertencia (sellos) y con base en ello debieron emitir una respuesta sobre el producto, mientras que la población B tenía opción de ver los sellos que contenía el producto. Las respuestas iban desde nada saludable con valor de 1 y Muy saludable con valor de 4. La figura 3 se utilizó para el grupo A y se planteó la siguiente pregunta ¿qué tan saludable es este producto? El promedio de respuesta fue de 1.79, es decir se inclinaron al valor de poco saludable, mientras que el grupo B, que si identificaron los sellos, alcanzó un valor de 1.52, que refleja poca diferencia. 

Otra de las preguntas que se les hizo al grupo A fue, con base en la figura 4: En su opinión, ¿qué tan saludable es este tipo de bebida para un niño o una niña? El 47.3% y 60% del grupo A y B respondieron que no era nada saludable, respectivamente. Esto habla de que si existe un efecto positivo en los etiquetados. 

En el caso de la figura 5, sin importar al grupo que pertenecían, el 59% de los encuestados respondió que el empaquetado D era el menos saludable, sin embargo, casi el 10% respondió no saber. Cuando se les preguntó por bebidas con exceso de azúcar, exceso de calorías, además de que dicha bebida contenía edulcorantes y cafeína para evitar el consumo en niños, un 20% confirmó que aún así se lo darían a un niño o niña. Posteriormente se les mostró los diferentes etiquetados que incluyen los productos 

empaquetados o embotellados, y se les preguntó ¿Con qué frecuencia utiliza la etiqueta nutrimental que usted me mencionó para saber si un producto es más saludable que otro? El 44% respondieron que a veces y solo el 9% contestó siempre. 

El 76% de los encuestados recomienda el uso de sellos frontales para los papás o mamás que deban elegir un mejor producto para sus hijos. El 49% responde que lee la información nutrimental de los alimentos empacados y las bebidas embotelladas que compra y de ese total, el 69% se basa en los sellos frontales. Aunado a lo anterior, el 81% sabía que existían leyes que promueven el uso de sellos cuando un producto empaquetado o bebida contiene exceso de alguna sustancia dañina y el 66% la considera como buena o muy buena. Se les preguntó a las personas si comprarían los productos, que habitualmente consumen, pero ahora con sellos, el 34% contestó que los seguiría consumiendo, el 22% lo compraría con menos frecuencia, el 19% en menor cantidad y cerca del 6% lo dejaría de comprar. Finalmente, el 44% de los encuestados comentó que los más relevante de los sellos es el exceso de azúcares y el 29% el exceso de calorías. 


Conclusiones 


Los resultados muestran un efecto positivo en las decisiones de compra y consumo, lo que 

evidencia que la propuesta de política pública, emanada por la Secretaría de Salud, ha tenido resultados efectivos en la sociedad. 

Sin embargo, también los mismos resultados hacen pensar que este tipo de política pública solo funciona a corto plazo y no tanto a largo plazo, ya que un nivel significativo de la población no cambia de consumo a pesar de presentar sellos de advertencia los productos. 

Finalmente, esta investigación abre la posibilidad para hacer análisis más profundos en temas de estimación e impacto mediante modelos econométricos que permitan tomar mejores decisiones en el consumo de productos empaquetados, así como de bebidas embotelladas. 


Referencias


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Contreras-Manzano, A., White, C., Nieto, C., Quevedo, K., Vargas-Meza, J., Hammond, D., Thrasher, J., Barquera, S., y Jáuregui, A. (2024). Self-reported decreases in the purchases of selected unhealthy foods resulting from the implementation of warning labels in Mexican youth and adult population. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 21(64), 1-14. https://doi.org/10.1186/s12966-024-01609-3 


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