Pertinencia y funciones de la evaluación docente: una perspectiva de los profesores universitarios
Vania Carolina Álvarez Olivas, Patricia A. González- Moreno, Vanessa Baeza Olivas, Rubén Carrillo
Pertinencia y funciones de la evaluación docente: una perspectiva de los profesores universitarios
Resumen
La evaluación educativa es esencial para el avance y mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Respecto al rol como docente, específicamente, la evaluación sobre el desempeño del profesorado juega un papel preponderante. Sin embargo, existe limitado conocimiento sobre las opiniones de profesores, respecto a su pertinencia, objetividad e impacto para la mejora educativa. El propósito de este artículo es analizar la pertinencia y las funciones de la evaluación docente, a través de las opiniones del profesorado de una universidad mexicana. Se trata de una investigación de corte mixto (cuantitativo-cualitativo) basada en un estudio de encuesta, aplicado a docentes de las
Facultades de Artes e Ingeniería. Los principales hallazgos indican que los profesores sí toman en cuenta los comentarios de retroalimentación y realizan cambios en sus clases a partir de los resultados recibidos. Además, utilizan dichos resultados de evaluación para mejorar clases, identificar áreas de oportunidad y recibir retroalimentación. En cuanto a la autoevaluación, se expresaron opiniones divididas y contrapuestas, tanto a favor como en contra. Las propuestas de mejora apuntan hacia un instrumento más conciso, claro, confiable y válido, así como una evaluación diferenciada.
Abstract
Educational evaluation is essential for the advancement and improvement of teaching-learning processes. Regarding the teaching role, specifically, the evaluation of faculty performance plays an important part. However, there is limited knowledge about the opinions of professors regarding its relevance, objectivity and impact on educational improvement. The aim of this article is to analyze the relevance and functions of teacher evaluation, through the opinions of faculty members at a Mexican university. This is a mixed-approach research (quantitative-qualitative) based on a survey study, applied to teachers from the Schools of Arts and Engineering. The main findings indicate that teachers do take feedback into account and make changes in their classes based on the results received. In addition, they use these evaluation results to improve classes, identify areas of opportunity, and receive feedback. There were mixed and opposing opinions expressed both in favor and against it. The improvement proposals point towards a more concise, clear, reliable and valid instrument, as well as a differentiated evaluation.
Introducción
La evaluación educativa es esencial para el avance y mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. En educación superior, es común encontrar mecanismos que buscan examinar el desempeño del profesorado y brindar información para ayudar a corregir deficiencias en áreas que se consideren relevantes (Dennis et al., 2020; Lin et al., 2021). De acuerdo con Arreola (2004), para una mayor efectividad, los sistemas de evaluación docente deben estar ligados a los programas de desarrollo profesional, que provean de recursos y oportunidades de crecimiento profesional consonantes con los valores y necesidades de la institución educativa.
Sin embargo, si los procesos de evaluación del profesorado son deficientes o inconsistentes (Darling-Hammond et al., 2012), cualquier esfuerzo para la mejora del desempeño docente se verá comprometida. Por lo tanto, resulta necesario examinar sistemáticamente la pertinencia de los procesos de evaluación en las diferentes actividades sustantivas, como son la docencia, la investigación y la gestión/vinculación (Bana e Costa & Oliveira, 2012; Chang & Wang, 2016). Aunque las funciones universitarias incluyen la docencia, la investigación y la gestión, el interés de este estudio se centra en la primera. Para Arreola (2004), la evaluación del desempeño docente debe tener en cuenta cuatro componentes principales:
1. Experiencia y dominio de los contenidos
2. Habilidades para la instrucción o docencia
3. Habilidades para el diseño curricular
4. Gestión de los cursos
La evaluación docente resulta compleja debido a los diferentes actores y elementos que intervienen en ella, al igual que las funciones que se le confieren. Loredo et al. (2008) resaltan “la dificultad para establecer indicadores y criterios confiables” (p. 2), la precisión de su propósito, medios y mecanismos de realización, así como el uso que se da a sus resultados. En este sentido, Bi (2018) señala entre las funciones de la evaluación docente: brindar a los estudiantes una manera formal de dar retroalimentación sobre sus clases; ayudar a los profesores a entender los aciertos en sus cursos, así como si requieren hacer cambios para mejorar; y apoyar en las decisiones administrativas respecto a promociones y reconocimientos para los docentes.
La evaluación de los estudiantes sobre el desempeño del profesorado juega un papel preponderante. Por diversos motivos se ha dependido de los reportes estudiantiles para evaluar el desempeño docente (ver Nasser & Fresko, 2002), como una forma de recibir retroalimentación acerca de la efectividad de la docencia que resulte en una mejora continua de los métodos y estrategias de enseñanza, así como una medida sumativa que
informe en las decisiones administrativas sobre el personal docente.
La Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) ha implementado un proceso de evaluación docente mediante la aplicación de escalas dirigidas a los estudiantes, los administrativos y los propios docentes. No obstante, existe limitado conocimiento sobre las opiniones de profesores, respecto a su pertinencia, objetividad e impacto para la mejora educativa (Nasser & Fresko, 2002). Considerando lo anterior, profesores de las Facultades de Artes e Ingeniería desarrollamos una investigación entre 2020 y 2023, para incrementar el conocimiento sobre la evaluación docente. Este estudio tuvo como objetivo analizar la pertinencia y funciones de la evaluación docente en la UACH, de acuerdo con las opiniones de estudiantes y docentes. En el presente artículo se muestran los principales resultados
correspondientes a las opiniones del profesorado.
Materiales y Métodos
En esta investigación de corte mixto (cuantitativo-cualitativo) basada en un estudio de encuesta, se aplicó un cuestionario para profesores en las Facultades de Artes e Ingeniería, a fin de indagar las opiniones de ambos colectivos, respecto a la evaluación docente en la institución.
El cuestionario aplicado incluyó 37 ítems (3 de respuesta abierta): 15 para datos de identificación, 5 acerca de la pertinencia de la evaluación docente, 6 relacionadas con las funciones de dicha evaluación, 4 sobre la evaluación de otras funciones para
profesores de tiempo completo, 3 para opiniones y recomendaciones, 4 relativas a la autoevaluación.
El instrumento fue aplicado en línea a través de la herramienta Formularios de Google. Dicho instrumento fue validado oportunamente. Primero, se realizó una prueba piloto con 19
docentes. Los datos cualitativos se analizaron con estadísticos descriptivos e inferenciales, mediante el programa SPSS. Mientras que, para la información cualitativa (preguntas abiertas) se realizó el análisis de contenido por categorías y códigos, utilizando el software Atlas.ti.
Por lo que toca a los participantes, se trata de una muestra casual (Sabariego, 2004). La muestra estuvo compuesta por un total 40 profesores, 12 pertenecientes a la Facultad de Artes y 28 a la Facultad de Ingeniería, representando el 10.6% y 10%, respectivamente de la población de cada unidad académica, al aplicar el cuestionario.
Resultados
Características demográficas.
La primera parte del cuestionario correspondió a los datos demográficos, donde se observa que la muestra participante contaba con las siguientes características. El 30% son docentes adscritos a la Facultad de Artes y el 70% a Ingeniería. El 57.5% de los participantes son mujeres y el 42.5%, hombres. La edad promedio es 41 años (DT = 10.3). La media de años de experiencia docente en la UACH es 12.4 (DT = 7.8), mientras que la media de experiencia docente total es 14.4 años (DT = 8.8). El 77.8% imparte clases en licenciatura y el resto, en posgrado o ambos niveles.
En cuanto al máximo grado académico obtenido, la mayoría (62.5%) cuenta con maestría, 12.5% con licenciatura, 8.2% con doctorado y 2.5% con especialidad. Por lo que toca a la categoría docente, el 47.5% de los participantes son profesores de tiempo completo (PTC), el 37.5%, profesores de asignatura sin base y el restante 15%, profesores de asignatura basificados. Dentro de los PTC, solamente el 15.8% pertenecen al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), mientras que el 78.9% cuenta con Perfil Prodep y participa en el Programa de Estímulos al Desempeño del Personal Docente (ESDEPED).
Momento oportuno para la evaluación.
Al preguntar sobre el momento oportuno para realizar la evaluación, solo el 12.5% de los docentes consideraba oportuno que la evaluación se pudiera realizar a mitad del semestre,
mientras que a la mayoría de ellos (62.5%) aún le parecía pertinente que se efectuara al final del mismo. Únicamente el 25% de los profesores consideró pertinente que se realizara
en ambos momentos del ciclo escolar (Gráfica 1).
En relación con la entrega de resultados de la evaluación docente, también a la mayoría de los docentes (67.5%) les parecía más oportuno que se entregaran los resultados solo al final del semestre, mientras que el 27.5% estaba a favor de recibir la retroalimentación
en ambos momentos (Grá-fica 2).
Confiabilidad y utilidad de la evaluación.
Para examinar la opinión de los docentes sobre la confiabilidad de la evaluación de los estudiantes y administrativos, su utilidad para mejorar la calidad educativa y si tomaban
en consideración los comentarios de retroalimentación, se empleó una escala Likert con valores del 1 al 5. Los resultados se concentran en la Tabla 1. Los profesores afirman que
es medianamente confiable la evaluación realizada por parte de administrativos (M = 3.54, DT = 0.942) y estudiantes (M = 3.31, DT = 1.151), respecto a su desempeño docente. Una
opinión similar, le atribuyen a la posibilidad de que la evaluación docente fomente la calidad educativa (M = 3.54, DT = 1.166). En referencia a si toman en cuenta los comentarios que hacen los alumnos en la evaluación para mejorar su práctica, la respuesta media fue de 4.15 puntos (DT = 1.014). Cabe destacar que en los análisis multivariantes no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en las opiniones entre docentes de Artes o de Ingeniería [F(4, 34) = 1.24, p = 0.31], ni en función de su nivel de estudios [F(12,
102) = 0.61, p = 0.83], su tipo de contratación [F(8, 68) = 0.82, p = 0.58], o su género [F(4, 34) = 0.81, p = 0.53].
Además, en pregunta abierta, se cuestionó al profesorado qué tan útil les ha sido recibir los resultados de la evaluación. Un número considerable (n = 13) indicó que sí es de utilidad. Otros participantes comentaron algunos usos que han dado a dichos resultados: mejorar clases (n = 6), identificar áreas de oportunidad (n = 4) y recibir retroalimentación de los estudiantes (n = 3). En palabras de uno de los docentes, “[los comentarios de los estudiantes] me han permitido hacer mejoras y adaptaciones a las clases”.
No obstante, también hay a quienes les parecía que la evaluación docente, tiene poca o nula utilidad (n = 8), debido a que no reciben información pertinente sobre su labor, ya que como explicó un docente, “no trae información que me ayude a ver mis deficiencias y usualmente se me califica perfecto o casi perfecto cosa que no creo sea el caso ya que todos tenemos deficiencias”. A diferencia de la Facultad de Ingeniería, donde se entregan los resultados justo al final del semestre, un docente de Artes expresó, “me gustaría que se entregaran los resultados al final del semestre y no al inicio. Esto para realizar los cambios necesarios en el siguiente [semestre]”.
Cambios con base en la evaluación.
Resulta destacado que un 77.5% de los participantes manifestó haber realizado cambios en sus clases a partir de los resultados recibidos en la evaluación docente. Entre los cambios que reportaron haber llevado a cabo, en su mayoría incluían mejoras en estrategias pedagógicas como más ejercicios prácticos y formas distintas de abordar los contenidos (n = 15), actualización de los materiales y contenidos (n = 6), uso de medios digitales (n = 4), y atención al estudiante (n = 2). Un docente reportó “cambios en las actividades, en el material didáctico usado, en el orden para abordar algunos temas, en las estrategias didácticas de clase”.
Además de la evaluación docente, otros aspectos que los profesores indicaron tomar en cuenta para hacer cambios en su labor son (Gráfica 3): opiniones de alumnos a través de comunicación directa con ellos (85%), actualización de su disciplina (67.5%), autorreflexión de la práctica docente (62.5%), interacción con otros profesores (62.5%) y cursos enfocados al desarrollo de competencias pedagógicas (52.5%).
Autoevaluación
Los resultados arrojan opiniones divididas hacia la autoevaluación entre quienes expresaron comentarios positivos (n = 18) y negativos (n = 16). Los participantes con opiniones favorables mencionan que “es importante contar con un instrumento de autoevaluación”, ya que “es un proceso que invita a la reflexión del maestro y su práctica docente, considerando los indicadores con los cuales miden el desempeño del maestro”, así como “es un procedimiento enriquecedor si se hace a conciencia” y “es útil para medir la calidad o eficiencia del trabajo”.
En cambio, los profesores con opiniones desfavorables hicieron comentarios como los siguientes: (la evaluación) “es algo tediosa y larga de contestar”; ”es relativo en el sentido de que generalmente nos cuesta ser sinceros consigo mismos, y más si se trata de tener puntos para beneficio personal”; “es una pérdida de tiempo”; “para mejorar la práctica docente se requiere la opinión de mis alumnos y no de mi propia opinión”; “la autorreflexión sobre la labor docente debe ser constante y el maestro debe ser consciente de sus fortalezas y debilidades, y actuar en consecuencia”.
La respuesta promedio sobre la honestidad con que los profesores responden su autoevaluación fue bastante alta con un valor de 4.64 (DT = 0.707), en una escala de 1 a 5 puntos. Respecto al grado de utilidad, algunos participantes (n = 10) dijeron que la autoevaluación les parecía poco o nada útil, mientras que solamente un docente comentó que la consideraba útil. Finalmente, en la Gráfica 4 se muestran los resultados acerca de los motivos por los que los docentes contestan el instrumento de autoevaluación, destacando la autorreflexión (55%), la mejora del desempeño (47.5%) y el ser una obligación (45%).
Evaluación de otras funciones como PTC
En el caso de los profesores de tiempo completo (n = 19), se les
cuestionó adicionalmente, si les parecía pertinente que la autoevaluación y la evaluación por parte de directivos, abarcara también elementos referentes a las funciones de investigación, gestión y extensión. Los resultados indicaron que la mayoría
que los PTC consideraban pertinente que tanto el instrumento de autoevaluación como el de evaluación realizada por administrativos, incluyera aspectos relativos a investigación (el
63.2%), y relativos a gestión y extensión (68.4%). Quienes estaban a favor, hicieron comentarios como “considero que estas actividades son parte de la carga académica diversificada y su realización es obligación de los PTC”. Aunque para uno de los docentes, “la (...) investigación no se evalúa con una encuesta si no mostrando el trabajo a las autoridades”. Mientras que uno de los docentes que opinó en contra mencionó: “no le encuentro sentido, ya que se supone que es evaluación de la docencia, no de las demás funciones que realizamos como profesores. Hay otros instrumentos para evaluar en cierta medida otras funciones como investigación, gestión, extensión, por ejemplo, ESDEPED y SNI”.
Propuestas de mejora.
Los docentes recomiendan varias estrategias para mejorar la
evaluación docente. En primer lugar, sugieren que el instrumento sea más conciso (27.5%), más claro (22.5%), más confiable y válido (15%). Proponen asimismo, ampliar los parámetros a evaluar (10%) y realizar la evaluación de manera diferenciada (10%). Uno de los docentes recomendó “que los criterios a evaluar tuvieran más relación con el dominio y competencia que tiene el docente en su materia, la interactividad y didáctica que tiene con sus alumnos, por ejemplo, la motivación, el interés que muestran sus alumnos en sus clases, la integración y empatía con los alumnos”. Otro profesor sugirió considerar
distintas formas de evaluación, más allá de la encuesta, por ejemplo, “propiciar reuniones (no muy formales) para el intercambio de experiencias y prácticas docentes (mejores prácticas) entre docentes y apoyar proyectos de investigación-acción
sobre cómo mejorar la práctica docente, las competencias y el aprendizaje”.
Discusión
Confiabilidad y utilidad de la evaluación.
En cuanto a la confiabilidad, los profesores opinan que la evaluación por parte de administrativos y estudiantes es medianamente confiable, lo que se refleja también en las propuestas para mejorar los instrumentos de evaluación, haciéndolos más consistentes y representativos del desempeño docente. En general, los docentes mencionan que sí toman en cuenta los comentarios de retroalimentación y realizan cambios en sus clases a partir de los resultados recibidos, por ejemplo, para mejorar estrategias pedagógicas, actualizar los materiales y contenidos, usar medios digitales. Estos cambios son similares a lo registrado por Nasser y Fresko (2002), quienes señalan que los cambios más frecuentes están relacionados con las actividades y los materiales, la organización del curso y las estrategias didácticas.
Entre los usos que los docentes han dado a los resultados de evaluación destacan: mejorar clases, identificar áreas de oportunidad y recibir retroalimentación de los estudiantes. Los primeros dos aspectos son consistentes también con los resultados de Nasser y Fresko (2002), indicando que el profesorado cree que la evaluación puede ayudar a señalar puntos débiles y a mejorar la docencia. Asimismo, Dennis et al. (2020) presentan un método donde se demuestra que si los docentes reciben de forma regular datos de su evaluación y retroalimentación sobre su desempeño, tienden a mantener mayores niveles de motivación a lo largo del semestre, al favorecer la reflexión constante acerca de las fortalezas y debilidades.
Sin embargo, aunque los docentes están realizando cambios basados en los resultados, sigue siendo pertinente el proporcionarles más recursos, como capacitación y apoyo en el uso de nuevas tecnologías, estrategias pedagógicas y actualización de contenidos. De igual manera, a los docentes que no encuentran suficiente valor en la retroalimentación, se les podría ofrecer sesiones de seguimiento o talleres en los que se profundice y reflexione acerca los resultados de la evaluación y se guíe en la implementación de cambios en su práctica docente.
Opiniones divididas sobre la autoevaluación.
Si bien, en general los profesores comentan que son honestos al responder la autoevaluación, se reportaron opiniones opuestas y divididas hacia este rubro. Algunos afirmaron que es un instrumento importante, que puede servir como autorreflexión,
al igual que para medir la calidad y eficiencia del trabajo realizado. Aunque, por otro lado, hay quienes le encuentran poco sentido o incluso lo consideran como pérdida de tiempo. Esto último hace eco con que casi la mitad de los encuestados manifestó contestar el instrumento de autoevaluación solo como un trámite que deben cumplir. También se observa la falsa creencia, en un número reducido de profesores, de que el resultado
de este instrumento cuenta para ESDEPED, siendo que únicamente se consideran las evaluaciones de estudiantes y directivos. Con base en estas percepciones, es importante optimizar el proceso, para hacerlo más relevante para los docentes, como por ejemplo, a través de la reflexión grupal que permita compartir experiencias y estrategias de mejora.
Evaluación de funciones de investigación, gestión y extensionismo.
Respecto a la evaluación de otras funciones como PTC, a la mayoría de este colectivo le parece pertinente que el instrumento de autoevaluación y la evaluación por parte de administrativos incluyan factores relacionados con la investigación, así como la gestión y extensión. Al respecto, Bana e Costa y Oliveira (2012) proponen un modelo de evaluación que abarque todas las actividades académicas del profesorado universitario.
Para ello, se podrían crear instrumentos de evaluación diferenciados que incluyan indicadores específicos para la investigación, la gestión y el extensionismo, además de la enseñanza, que es el aspecto preponderante en la evaluación docente actual de la institución. Esto permitiría a los docentes asumir una visión más completa de su desempeño académico. Con el fin de disminuir las limitaciones de las evaluaciones enfocadas en
un solo elemento de las actividades de los profesores universitarios, Lin et al. (2021) plantean un sistema de evaluación que integra datos de diversas fuentes: artículos científicos, patentes, fondos, premios y reconocimientos, actividades profesionales y desempeño docente.
Propuestas de mejora.
Para terminar, las propuestas de mejora apuntan hacia contar con un instrumento más conciso, claro, confiable y válido. También, los docentes señalan que es complicado que un
formato único cubra adecuadamente las necesidades de las distintas áreas del conocimiento y tipo de asignaturas, por lo que sugieren una evaluación diferenciada. Esto concuerda con otras investigaciones que igualmente proponen instrumentos con aspectos que puedan aplicarse a todas las disciplinas y aspectos específicos diferenciados por áreas (Bana e Costa & Oliveira, 2012; Loredo et al., 2008). De esta manera, para mejorar la confianza en los resultados se requiere revisar y validar los instrumentos, asegurando que sean sensibles a los aspectos que impactan en la calidad de la enseñanza en las diferentes
disciplinas.
Por último, se encontró que la mayoría de los maestros considera pertinente que la evaluación docente y la entrega de sus resultados se realicen al final del semestre, para permitir cambios en la práctica docente durante el ciclo siguiente. Aunque la
mayoría prefiere una sola evaluación al final, se podría explorar un modelo híbrido en el que se realice una evaluación intermedia, con proceso de retroalimentación que se entregue solo al final del semestre. Esto permitiría a los docentes reflexionar
sobre los resultados antes de finalizar el ciclo escolar.
Conclusiones
Los resultados de la investigación sugieren que, aunque muchos docentes consideran útil la evaluación docente para mejorar su práctica docente, también es crucial simplificar y clarificar los instrumentos de evaluación y sus resultados, incluir retroalimentación más específica y proporcionar formación adicional para el uso de los resultados para la mejora continua. Además, la creación de evaluaciones diferenciadas y más específicas en sus indicadores, podría ayudar a hacer el proceso más relevante y efectivo para los docentes. Finalmente, se requiere un enfoque más holístico que abarque no solo la docencia, sino
también las funciones de investigación y gestión, especialmente para los docentes de tiempo completo.
Referencias
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Bana e Costa, C. A., & Oliveira, M. D. (2012). A multicriteria decision analysis model for faculty evaluation. Omega, 40(4), 424–436.
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Darling-Hammond, L., Amrein-Beardsley, A., Heartel, E., & Rothstein, J. (2012). Evaluating teacher evaluation. Phi Delta Kappan, 93(6), 8–15.
Dennis, M., Halbert, J., DiMatteo-Gibson, D., Agada, C., & Fornero, S. (2020). Implementation of a faculty evaluation model. Journal of Leadership, Accountability and Ethics, 17(5), 30–35.
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Loredo, J., Romero, R., & Inda, P. (2008). Comprensión de la práctica y la evaluación docente en el posgrado a partir de la percepción de los profesores. Revista Electrónica de Investigación Educativa, Especial (10).
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